La Inspección Técnica de Vehículos vs. el Inspección Técnica de Edificios
A principios de los años 80 todavía no existían las Inspecciones Técnicas de vehículos (las ITV), ni mucho menos los Informes de Evaluación de Edificios ITE/IEE que se introducen en nuestro ordenamiento en la última década. ¡Ambos conceptos eran ciencia ficción!
¿Por qué digo esto? Pues porque el mantenimiento de los coches en los 80 solo dependía de la voluntad de sus propietarios. En aquellos años tenía un pequeño utilitario (R5) y a pesar de mi inexperiencia al volante notaba que aquel coche cada semana frenaba menos, semana tras semana. Y tuvo que pasar que un día el coche que llevaba delante frenó bruscamente y mi coche no frenó lo suficiente, produciéndose un pequeño choque. Hubo que arreglar los desperfectos y los frenos, que fueron el origen del accidente.
Los edificios también necesitan su "ITV"
Hoy en día vamos por la carretera y vemos coches que echan mucho humo y pensamos: ya irá a la ITV. A principios de los 80 no existían las actuales ITV, que se hacen obligatorias a partir de 1987, como tampoco existían las actuales Inspecciones Técnicas de Edificios.
Igual que con los vehículos, los edificios también han evolucionado en las últimas décadas y ahora se impone una cultura preventiva, donde la Administración ha introducido la obligatoriedad de que nuestros inmuebles sean inspeccionados cada 10 años por técnicos que estudien su estado de conservación, su accesibilidad y su eficiencia energética. Esto es el IEE, Inspección Técnica de Edificios.
Nosotros cómo técnicos revisaremos la envolvente del edificio —cubiertas, fachadas, medianeras, patios de luces, cimentaciones, estructura...— para detectar posibles grietas, fisuras, desconchados en los revestimientos, y así poder informar a esa Comunidad de Propietarios de la necesidad de su reparación.
Se trata como en aquel nostálgico R5: arreglar los frenos antes de que se produzca un accidente.
Una cultura preventiva necesaria
La Inspección Técnica de Edificios no es más que un estudio de nuestro edificio realizado por un técnico que nos dirá si debemos realizar alguna reparación. Se trata de una cultura preventiva donde unos pequeños arreglos hoy pueden suponer un ahorro futuro, además de garantizar una mayor durabilidad y seguridad del inmueble.
Siguiendo un criterio de ética profesional nos comprometemos a NO redactar ningún Proyecto de Rehabilitación de ese edificio (para el caso que fuera necesario), porque queremos realizar nuestra inspección de forma objetiva y sin condicionantes externos.
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